viernes, 29 de junio de 2012
lunes, 4 de junio de 2012
Factibles agrupaciones semánticas
del mercado objetivo (Target)
Beltrán y Cruces (2006) Redacción publicitaria, Trillas, México
Lotman (2009) La semiosfera II, Cátedra, España.
martes, 1 de mayo de 2012
- No describen o registran nada, y no son verdaderas ni falsas.
- El acto de expresar la oración es realizar una acción, o parte de ella, acción que a su vez no sería normalmente descrita como consistente en decir algo.
- Estas palabras deben de ser emitidas circunstancias ordinarias dentro del procedimiento convencional.
- Las personas que participan en ciertos actos deben de tener los sentimientos y pensamiento que requiera la acción.
- Los participantes tienen que comportarse efectivamente.
- Por otro actor social.
- Por un grupo social de cualquier tipo (institución, asociación, etc.)
miércoles, 18 de enero de 2012
ANATOMÍA GRÁFICA DE UN ANUNCIO PUBLICITARIO

martes, 3 de mayo de 2011
martes, 18 de mayo de 2010
Taxonomía de los signos según Charles S. Peirce
Evocando la primicia de Peirce “Una cosa considerada en sí mima es una unidad”, da pie a las ya conocidas tricotomías que caracteriza la propuesta teórica de Peirce a lo largo de sus escritos, el signo, uno de sus temas más abordados, no podría ser la excepción. Considerando que el diseñador gráfico utiliza y crea signos como recursos para los menesteres de su disciplina, es de vital importancia conocer su taxonomía, sus cualidades como vehículos de la información y la interacción cognoscitiva con el receptor.
La cognición del signo debe de ser muy apreciada por los diseñadores ya que la funcionalidad y eficacia de su trabajo es medida por su efecto y alcance de las metas fijadas por el anunciante, que se verifican por el entendimiento que tiene el receptor sobre el mensaje emitido. Peirce destaca la conciencia[1] que tiene el espectador en los hechos que lo acontecen y como afectan sus experiencias perceptivas en la interpretación tangible del signo, coincidiendo así con los intereses del comunicólogo visual.
Para el teórico americano el signo tiene tres instancias semióticas, en donde todo empieza con los objetos, que son los hechos que pasan en el mundo, estos hechos pasan aunque un receptor no este presente o consiente de sus existencias, el objeto es atemporal perteneciente a una naturaleza óntica.
En la segunda instancia se encuentra el representamen, cuando los hechos son objetos cognoscitivos y pasan de ser hechos a acontecimientos. El receptor almacena en su memoria las consecuencias y experiencias sensitivas del objeto, bajo un proceso ontológico adquiriendo un referente del hecho.
En la última fase como reflejo del hecho y el acontecimiento nace el interpretante, que es la manifestación del evento a través de un lenguaje y cambia su nombre a suceso, el suceso es la cara del signo que se percibe por los sentidos aunque no se haya tenido experiencia previa con él, a partir del interpretante se define el objeto y el representamen. [2]
Peirce partiendo de la dependencia de la “realidad” con los objetos, distingue tres correlatos de cualquier relación triádica que incluye al signo:
Un signo o representamen es un primero que está en una relación triádica genuina tal con un segundo, llamado su objeto, que es capaz de hacer que un tercero, llamado su interpretante, asuma la misma relación triádica con su objeto que aquella en la que está él mismo respecto al mismo objeto.[3]
[1] “ […] los procesos consientes no agotan el contenido de nuestra mente; al lado de tales procesos, tiene otra cosa del ser humano que no puede decirse que ocurra en la conciencia y sin embargo, ejerce una influencia decisiva en todo contenido de la vida mental.” Roman Jakobson. El marco del lenguaje. P.125
[2] Cfr. Edgar Sandoval. “Semiótica, lógica y conocimiento”. 2006. P. 253
[3] Charles S. Peirce. "The Icon, Index, and Symbol". 1894. S/P
Terceridad publicitaria
Los cualisignos son cualidades puras que se presentan en el mundo real, como las formas, colores, volúmenes, texturas, brillos, dimensiones, movimientos y proporciones, que en pocas palabras son las sensaciones de su fisionomía que nos provocan los objetos a través de la experiencia diaria de su percepción. Pero estas sensaciones no tienen ninguna relación con su carácter de signo.[1]

Dicente
El signo dicente es un signo real para el interpretante, no proporciona un fundamento para su interpretación. Es como un discurso que sólo expone las ideas de quien lo dice, “su realidad” no tiene la intención de persuadir.

Cualidicente
El Cualidicente es un producto actual en términos semióticos, en donde más allá de sus cualidades intrínsecas de producción, se le son adheridos conceptos a través de la publicidad que hacen que el receptor se identifique con el producto. Se origina de la unión de un Dicente y un Cualisigno.
En base a la semiótica Peirciana,
Georgina Sánchez Medrano
[1] Cfr. Luisa santaella. “Designis”. 2007. P.48


