viernes, 31 de agosto de 2012


La enunciación publicitaria


Por: Georgina Sánchez Medrano
Maestra en Artes visuales


La enunciación publicitaria

Después de dejar claro que el texto publicitario por si sólo es una instancia de la enunciación en la práctica publicitaria, por el cual el enunciador pretende realizar una acción, y en lo posible un efecto sobre el enunciatario. A continuación, se tratará de explicar cuales son los actantes con los que interactúa el texto publicitario visual en el proceso perfomativo, y las relaciones dialógicas que mantiene el texto publicitario con los otros actantes, participantes en el proceso performativo.

Cuando se habla de performatividad existe una fase del proceso en donde un individuo usa un lenguaje, en este caso el lenguaje visual para realizar una acción, ésta fase en donde el individuo usa el lenguaje como medio para realizar sus propósitos se llama enunciación. Es por dicha causa que, desde la teoría de la enunciación, se establecerán los actantes del proceso performativo publicitario. Ya que cuando se habla de performatividad se habla de enunciación (Lozano, Peñamarín y Abril, 2009:90).

Es así que desde ésta teoría se establecerán los actantes del proceso performativo, que acompañan al texto publicitario, y las relaciones que mantienen entre ellos en el proceso de enunciación. Después de identificar las relaciones dialógicas entre el resto de los actantes con el texto publicitario, se podrán establecer los elementos visuales, en el texto publicitario, que sirven como enlace para estos diálogos.



La enunciación

Como ya se ha mencionado anteriormente, en la performatividad el individuo que quiere realizar la acción sobre otro individuo usa el lenguaje como recurso para ejecutar sus intenciones, se dice que enuncia, es decir, usa el lenguaje como recurso para lograr sus propósitos, según J.L. Austin <>.
Según Benveniste (en Lozano, Peñamarín y Abril, 2009:90), el lenguaje no siempre tiene la capacidad de realizar acciones, ciertos elementos de la lengua adquieren significación sólo cuando son actualizados por el hablante en el momento de la enunciación, en otras palabras, el lenguaje no puede hacer cosas por si mismo, sino que tiene que ser “dotado de vida” por un individuo para realizar acciones. Sólo cuando el lenguaje es usado por un individuo, en ese momento en particular, el lenguaje adquiere un significado y sentido plenamente definidos, la actualización de la lengua se da gracias a la enunciación.
Dotar al lenguaje de vida no es un acto unidireccional, es un acto bidireccional, ya que en la enunciación publicitaria, participan dos individuos, uno que emite el enunciado (texto) y otro que lo recibe. En la enunciación los individuos participantes reciben nombres específicos, dependiendo de la posición en la que se encuentren. Al individuo que usa el texto para realizar la acción se le llama enunciador y el individuo en el que se quiere realizar la acción mediante el texto se le llama enunciatario.
El texto publicitario, el cual es uno de los objeto de estudio en esta investigación, es el fragmento del lenguaje que utiliza el enunciador para realizar la acción sobre el enunciatario, como dice Benveniste es el lenguaje al que hay que dotar de vida. Pero como ya apuntamos hay que dotar de vida al lenguaje dos veces, cuando el enunciador lo emite y cuando el enunciatario lo recibe.
Siguiendo la metáfora de “dotar de vida” al texto. El texto publicitario tiene dos vidas y una muerte, su primera vida, es cuando lo crea el enunciador, lo dota de un cuerpo (estructura del texto), le da un alma (fuerza y sentido) y le otorga un propósito para su vida (ejercer una acción sobre el enunciatario), pero como la comunicación visual en el ámbito publicitario no es cara a cara, el texto publicitario muere en el viaje que realiza hacia su enunciatario. Cuando el texto publicitario llega al enunciatario llega muerto, sólo llega su cadáver (la estructura) con índices de su vida pasada. El enunciatario, en base a sus competencias, hace todo el esfuerzo para revivirlo; basándose en los signos que observa sobre el cuerpo del texto de su vida anterior. Finalmente el enunciatario logra revivirlo, pero la mayoría de las veces el texto publicitario no es el que era antes. Su alma se ha modificado, porque la persona que dota de vida al texto, por segunda vez, no es la misma que aquella que le dio vida por vez primera, y el propósito de su primer vida difícilmente lo cumple.
Pero hablar de la enunciación (“dotar de vida” al texto), es más complejo, que solamente identificar los propósitos y sentidos con los que se emplean los signos; es hablar de la actualización del lenguaje, mediante múltiples conexiones en varios niveles como: las conexiónes que existen entre los actantes de la enunciación por medio de texto, y la conexión que existe entre los elementos textuales y extratextuales.
A continuación se hablará de los actantes, de la enunciación y las relaciones que existen entre ellos, posteriormente se expondrá cuales son los códigos de la estructura, del texto publicitario, que son puestos en relación por el enunciador y el enunciatario, los cuales sirven como condiciones de uso para poder llevar a cabo la acción sobre el enunciatario.

Sujetos de la enunciación
Aunque el esquema originario de la enunciación de Benveniste sólo plantea tres actantes fundamentales de la enunciación, el enunciatario, el enunciador y los personajes que se presentan en la escena, en esta investigación se proponen otros dos actantes fundamentales para la enunciación, el texto y el contexto.
Se propone al texto como un actante fundamental de la enunciación, ya que sin él, no existiría la enunciación. El texto es el medio por el cual el enunciador externa sus intenciones convertidas en lenguaje. Aunque se pueda decir que el texto es parte del enunciador, porque él lo crea y se crea a través de él, en los procesos de comunicación que no son cara a cara, el enunciatario recibe solamente el texto, que es un espacio en el que se encuentra con el enunciador pero no es el enunciador, auque se encuentre inscrito ahí. Y el contexto, el cual influye de muchas maneras en la producción y en la interpretación del texto, resulta un elemento intersubjetivo definitorio para entender el texto.
Hay que dejar claro que los actantes de la enunciación no son piezas de función mecánica ni esquemática, la enunciación demanda más que el simple hecho de colocar a los actantes los roles comunicativos que les corresponden, también se ven involucradas sus propiedades individuales y sociales, que ellos mismos ponen en acción para la interpretación del texto.
Por medio de la enunciación el texto mantiene las siguientes relaciones dialógicas con los demás participantes de la enunciación.

1.- Las relaciones dialógicas del texto con la enunciador son:

-        El enunciador construye al texto
-        El enunciador se construye así mismo y al enunciatario, por medio del texto.
-        El enunciador por medio del texto construye un mundo alterno que coadyuva para logar sus propósitos.
-        En la estructura del texto el enunciador deposita signos para definir los siguientes aspectos de él y el enunciatario:

A)    Rol comunicativo
B)    Rol social
C)    Identidad
D)    Posición ideológica (clase social)
E)    Cronotopos


2.- Las relaciones dialógicas del texto con el enunciatario son:

-         El enunciatario es esbozado por el texto
-        El texto le ofrece al enunciatario una estructura fija para realizar inferencias y poder hacer una hipótesis sobre lo que el texto quiere decirle y hacerle.
3.- Las relaciones dialógicas del texto con el contexto son:
-        El contexto le da sentido al texto.
-        Ciertos elementos del texto se enlazan con el contexto.
-        El contexto y el texto se ven mutuamente influenciados, ya que el texto puede ser producto del contexto y el contexto puede ser influenciado por el texto.
4.- Las relaciones dialógicas del texto con los personajes son:
·      El texto contiene a los personajes en su estructura como elementos sígnicos.

Según Benveniste (1972:180-184) la enunciación se conforma con una doble relación: una correlación de subjetividad[1] entre el enunciador y el enunciatario y una correlación de personalidad, que opone al enunciador y al enunciatario con los actores.

Enunciador
El enunciador, es el sujeto que quiere ejercer la acción sobre otro sujeto, se le atribuye la construcción del texto, para usarlo como medio y poder realizar la acción. El enunciador, según Benveniste (En Lozano, Peñamarín y Abril, 2009:97), es la persona que enuncia la actual situación del discurso que contiene, es el protagonista del texto que se identifica con el agente del proceso de la enunciación. En otras palabras, el enunciador, es el sujeto que crea la situación social que es la publicidad, constituida por una serie de pasos específicos que se identifican con este nombre. En la publicidad, el enunciador quiere ejercer una acción de convencimiento sobre otro sujeto, de que su producto o servicio es el mejor, para que posteriormente lo consuma. Si el enunciador no intentara convencer al enunciatario de que su producto es el mejor en el mercado, no existiría la publicidad ni el texto publicitario; tampoco el enunciatario, ya que no podría identificar como publicidad a la acción de convencimiento que se quiere ejercer sobre él; la publicidad no existiría.
Pero en la publicidad, el enunciador no siempre es una sola persona, puede ser un grupo social, una institución, una marca, un grupo gubernamental, etc. El enunciador es una entidad social, un objeto abstracto, formado por un grupo de personas con distintos roles, distintos trabajos y distintas funciones que traban por una misma cusa, se presentan y representan bajo el mismo nombre e identidad.
Por ejemplo:
La marca Nike, no es una persona, es un sujeto social, que se encuentra formado por todas las personas que trabajan ahí: los modistos, los contadores, las costureras, los ejecutivos, los chóferes, las personas de limpieza, los creativos, etc., todos son Nike, todos se unen en una sola voz, bajo un mismo objetivo, bajo una misma meta; que es convencer a su target que Nike es la mejor marca deportiva.
El enunciador en la publicidad, a través del texto publicitario, tiene la posibilidad de construir un mundo alterno, construir a su consumidor ideal (enunciatario) y construirse así mismo. La construcción de sí mismo[2] la puede llevar a cabo mediante el establecimiento de: a) la identidad que utiliza en el momento de la enunciación, b) el rol social que juega en el momento de la enunciación, c) la posición ideológica que enuncia, d) el rol comunicativo que juega, f) las relaciones de poder que establece, etc. [3]
El enunciador más que construir al enunciatario, lo elige, bajo los mismo aspectos que se construye. Puede seleccionar entre los receptores al enunciatario por un proceso de exclusión, es decir, si el posible enunciatario no está de acuerdo con todos los roles y características que se le proponen por medio del texto publicitario, simplemente no encaja como enunciatario y sólo queda como receptor del texto publicitario.
El mundo que construye el enunciador, por medio del texto publicitario, es configurado a su conveniencia, pone y quita elementos a su antojo. Los elementos que conforman el mundo que ofrece, lo benefician y le ayudan a sus propósitos de enunciación (Van Dijk:2011).


El Enunciatario
El enunciatario es el sujeto textual, que recibe el texto creado por el enunciador, es el sujeto, sobre el que se quiere ejercer la acción y causar ciertos efectos. El enunciatario al igual que el enunciador, se encuentra inscrito en el texto en todos los niveles. Es decir, el texto ya tiene en su estructura las características necesarias para atraer a los sujetos interesados en él (Greimas, 1987:218).
El enunciatario interpreta al texto por medio de lo signos que le proporciona su estructura. Realiza una serie de inferencias a partir de la información que le provee el texto, para realizar una hipótesis de lo que el enunciador quiere decirle y hacerle por medio del texto.
El enunciatrario es una de las piezas más importantes de la enunciación y del acto performativo publicitario, ya que sin él sería imposible la publicidad, no existiría sujeto a quien convencer, ni vender. Actualmente por medio de las explicitaciones del enunciatario, se intenta saber si el acto performativo ha sido afortunado, es decir, si ha alcanzado ha realizar la acción sobre él o solamente produjo secuelas.
Hoy en día en el medio publicitario, se cree que entre más se conozca al posible enunciatario, se tienen más probabilidades de realizar la acción de convencimiento o persuasión sobre él. Ya que se podrá diseñar un texto con una estructura que ofrezca elementos fijos que sean fácil e inequívocamente identificados por el enunciatario, dependiendo de las características que lo definen.
Los personajes
Los personajes, son los sujetos de la enunciación de los que se habla, el enunciador los deposita en el texto para utilizarlos como porta voz, ejemplo o actores de sus intenciones, es decir, aunque el destinatario final sea el enunciatario, hay ocasiones en que no se le habla directamente a él. La escenificación de actividades, historias y acciones que construye el enunciador, las puede hacer supuestamente, sin tomar en cuenta al enunciatario, pero siempre van dirigidas a éste.
Existen muchas formas estratégicas en las que el enunciatario emplea a los actores como mediadores para alcanzar sus propósitos, ya que en ocasiones él, no cubre los estereotipos y creencias socioculturales que son definitorias en el proceso de enunciación.
Las más comunes en las que el enunciador emplea a los personajes son:
1.     El enunciador ocupa a los actores de ejemplo/modelo, como estrategia para apoyar su enunciado.
2.     Usa a los actores para lograr una igualdad ante el enunciatrario y establecer una situación comunicativa de igual a igual.
3.      Utiliza actores con identidad y roles socialmente reconocidos como influyentes, para lograr un argumento de autoridad.



El contexto y  las circunstancias
El contexto según Van Dijk (2011:18), es definido como “el entorno relevante del lenguaje”, puede influir en la producción, la estructura y la comprensión del texto, aunque los participantes no siempre sean concientes de ello. Los contextos son una selección subjetiva de las propiedades sociales relevantes de una situación social. El contexto sólo puede influir en el texto de manera indirecta, en otras palabras sólo pude influir mediante las interpretaciones de los enunciatarios y la forma en la que éstos coloquen en relación los elementos de la estructura fija que ofrece el texto con el contexto.
El contexto dota al texto de sentido, mediante él se pude saber la fuerza que tiene el texto. Si no fuera por el contexto, el texto solamente sería un rhema, una identidad abstracta (Lozano, Peñamarín y Abril, 2009 :91). En cuestiones performativas, sin el contexto, el texto siempre sería un acto locutivo, nunca podría ser un acto ilocutivo, ya que sin el contexto, el enunciatario no podría dotar de fuerza y sentido al texto.

El texto
El texto es el dispositivo de mediación, en el proceso performativo de la publicidad, por el cual el enunciador intenta producir efectos en el enunciatario. El texto publicitario es resultado de una práctica social, la publicidad, pero a su vez es la práctica social, la que hace posible las relaciones sociales que representa. Por medio del texto se pueden reproducir o instaurar nuevas prácticas sociales, ya que su estructura posee elementos significantes que son colocados en una disposición específicamente planeada para lograr acciones sobre el enunciatario, que cubren y satisfacen los intereses del enunciador (Lozano, Peñamarín y Abril, 2009:89).
El texto publicitario permite y habilita la acción de convencer o persuadir, los elementos que conforman su estructura se encuentran activamente implicados en el proceso performativo de la publicidad (Van Dijk:2011).
El texto tiene la posibilidad de orientar su propia interpretación, mediante el establecimiento de sus propias coordenadas a partir de los signos que contiene en su estructura. A través de estos signos muestra su contexto, deposita actores en su interior, construye un espacio y establece un tiempo para la enunciación. Aunque el texto posea la capacidad propia de construir un espacio y un tiempo, no niega la posibilidad de relacionarse con el mundo extratextual[4]. El texto posee la capacidad de establecer conexiones con el mundo externo a él y puede aludir a información, experiencias, conocimientos, normas e inclusive a personas físicas que habitan en la realidad, para fortalecer el mundo alterno que construye. Por las relaciones que mantiene el texto con el mundo extratextual, no se puede analizar un texto sin pretender abordar los elementos extratextuales, que a menudo proporcionan información para poder realizar la acción sobre el enunciatario mediante él (Abril, 2007:84).
Dejar claro las relaciones que mantienen los actantes de la enunciación en el proceso performativo de la publicidad, pone en relevancia la necesidad de profundizar en el funcionamiento interno del texto. Se sabe que el texto es el medio y el espacio por el cual los actores se ponen en contacto, se presentan, forman una imagen de uno respecto al otro y dejan ver sus intenciones para ejercer una acción. Pero es poco conocido el funcionamiento interno del texto, se desconoce que es lo que pasa dentro de el, que piezas lo conforman, como se comunican entre ellas y de que manera se conectan con el enunciador y el enunciatario, el texto visual publicitario actualmente sigue siendo “una caja negra” como dice Latour.




Bibliografía
Abril, G. (2007): Análisis crítico de textos visuales, Síntesis, Madrid.
Benveniste, E. (1972): Problemas de lingüística general, Siglo XXI, México.
Greimas, J. (1987): Semántica estructural, Gredos, Madrid.
Lozano J. Peñamarin C. y Abril G. (2009): Análisis del discurso, Cátedra, Madrid.
Van Dijk, T.(2011): Sociedad y discurso, Gedisa, España.
Lotman, I. (1998): Semiosfera II, Cátedra, Madrid.



[1] Benveniste (1972:180) define la subjetividad como la unidad psíquica que trasciende la totalidad de las experiencias vividas, que aseguran la permanencia de la conciencia.
[2] Según Van Dijk (2011:176) los participantes se pueden representar a sí mismos como una realización de categorías macro como grupos, instituciones, relaciones y procesos sociales.
[3] Se explican en el Capítulo III.
[4] La estructura del texto está abierta por dos lados: dentro de sí, tiene la tendencia a complicar todos sus elementos, convirtiéndolos en nudos estructurales, independientemente y tendencialmente, en organismos semióticos; y por fuera entra ininterrumpidamente en contacto con organismos iguales a ella, formando con ellos un todo de más alto nivel y convirtiéndose ella misma en parte de ese todo (Lotman:1998:69)

viernes, 29 de junio de 2012


Actos del habla J.L. Austin 

Acto locutivo, acto ilocutivo y acto perlocutivo


Por. Georgina Sánchez Medrano 




 
J.L. Austin explica tres actos del habla por los cuales se pueden realizar acciones, que superan la sintáctica y semántica del lenguaje y no se expresan meramente como oraciones o proposiciones, más bien son actos sociales. Estos tres actos de habla son: el acto locutivo, el acto ilocutivo y el acto perlocutivo.

1.- Acto locutivo, para Austin (2010:140) es el acto de decir algo, equivale a expresar cierta oración, con cierto sentido y referencia, es similar a un “significado”. Para profundizar en su estudio y aclarar las diferencias con los otros dos actos del habla Austin divide al acto locutivo en tres subactos: el acto fonético, el acto fático y el acto rético.
El acto fonético consiste meramente en la emisión de ciertos sonidos que se consideran parte de los sonidos lingüísticos, el acto fático consiste en la emisión de ciertos términos o palabras, y el acto rético consiste en utilizar los términos o palabras con cierto sentido y referencia, más o menos definidos, es decir un enunciado, ya que no se permea del contexto ni de las circunstancias (Austin:142). Estos tres actos son implicativos y evolutivos entre sí, es decir no se puede realizar uno sin el anterior; el acto fático siempre tiene que ser consecutivo de un acto fonético y el acto rético siempre tiene que consecutivo a un acto fático.


Ejemplo:
Acto fonético: El sonido fónico de: María sigue enferma
Acto fático: El sonido con cierta intención y entonación: ¿María sigue enferma?
Acto rético: La persona que emite el enunciado pregunta si María sigue enferma.



J.L. Austin dice que realizar un acto locutivo, es realizar un acto ilocutivo, ya que el enunciado es emitido dentro de un contexto, el cual le da un sentido. Se puede decir que pronunciar una palabra o un enunciado sin ninguna intención no tiene sentido alguno. Aunque así fuera, la emisión de una palabra o un enunciado es hecha, por un individuo posicionado en un espacio y tiempo definidos, estos tienen injerencia en el enunciado emitido, siendo este permeado por el contexto en el que se encuentra posicionado. El acto locutivo siempre precederá a un acto ilocutivo y a un acto perlocutivo.

2.- Acto ilocutivo, es el acto que se realiza al decir algo; son actos públicos y socialmente reconocidos. Es decir son acciones que un individuo puede reconocer cuando presencia un acto que contenga elementos que se puedan tipificar con el acto reconocido. El acto ilocutivo, se puede expresar o hacer explícito mediante un lenguaje, en algunas ocasiones tiene lugar una palabra específica (fórmula realizativa) para hacer obvia la acción a los demás y la puedan reconocer. Existen otros tipos de actos ilocutivos que no tienen una fórmula realizativa, pero se dan por medio de la significación de los elementos locutivos, a este tipo de actos ilocutivos se les llama indirectos (Récanati en Lozano, Peñamarin e Abril, 2009:221).

Por ejemplo, se puede realizar el acto ilocutivo de prometer de forma directa e indirecta:
De forma directa se puede decir: Yo te prometo que seremos amigas siempre.
Y de forma indirecta se puede decir: Tomaremos té hasta que seamos viejitas.

Para saber de que tipo de acto ilocutivo se trata, hay que determinar, la manera en que se usa el enunciado y el sentido que le da el individuo que lo enuncia. El sentido de un enunciado se puede determinar por medio del contexto. El contexto es un elemento necesario para el acto ilocutivo, sin el contexto, no se puede determinar el sentido del enunciado, ya que no existen elementos que lo doten de fuerza o intención. Si un enunciado careciera de contexto, el acto de habla efectuado, sería un acto locutivo y no ilocutivo, ya que sólo tendría un significado y un sentido ambiguos, y no reuniría, el requisito de sentido preciso, que requiere un acto ilocutivo.

Las características principales de un acto ilocutivo son: 1.- Es socialmente reconocido, 2.- Al ser explicitada una acción por un individuo, se espera del que la enuncia cumpla con ciertos aspectos, como: a) Un comportamiento pertinente, al momento de decir el enunciado; b) El sentir un compromiso o ciertos sentimientos, antes y después de hacer la enunciación, y c) Que tenga la intención de cumplir el acto; 3) Debe de estar insertado en un contexto, que le de un sentido y significado claro, y 4) Tiene una respuesta convencional.

El acto ilocutivo produce consecuencias en ciertos sentidos, en otras palabras, según J.L. Austin (2010.163) su efecto consiste en provocar la comprensión del significado y la fuerza de la locución. Así, como un acto ilocutivo tiene una formulación convencional, también sus efectos son un tanto convencionales, ya que no tienen más que una o dos variantes de efecto. Estar concientes de que la característica básica del acto ilocutivo es la convencionalidad, tanto en su formulación como en sus efectos, evitará confusiones con el acto perlocutivo.

3.- Acto perlocutivo, son los actos que se producen o se logran, por decir algo, son las consecuencias de este mismo acto, son los efectos reales que se le atribuyen al enunciador. El acto perlocutivo, se realiza mediante el uso de recursos no convencionales, para lograr una consecuencia en el enunciatario. No existe fórmula alguna para lograr X efecto en el enunciatario, el efecto deseado se puede lograr por medio de un sinfín de maneras. J.L. Austin subraya que la mayoría de los actos perlocutivos tienen secuelas más que objetos, dicho de otra manera, casi nunca llegan al objeto preciso que se desea y se obtienen otros efectos que no corresponden directamente a los deseados.
La marcada insistencia de J.L. Austin, en señalar los medios no convencionales, para lograr un acto perlocutivo, deja abierta la puerta para detallar como se pueden lograr estos tipos de actos, por medio de un lenguaje visual. 


Bibliografía





Austin, J. (2010): Cómo hacer cosas con palabras, Paidós, Madrid.

lunes, 4 de junio de 2012


Factibles agrupaciones semánticas 
del mercado objetivo (Target) 

Por. Georgina Sánchez Medrano
Maestra en Artes Visuales 



El marketing centra su atención en los mecanismos de estabilización y desestabilización que constituyen órganos culturales, que son aquellas metadescripciones de norma social que dividen la base de creación de nuevos textos, estimulando la generación de constructos socialmente aceptados y restringiendo los textos mal vistos.   
La intención de crear un mensaje es trasladar la información del destinador al destinatario; lo más deseable es que no se pierda información ni cambie el sentido del texto y la recepción de este sea idéntica a lo que se trasmite.
Debido a lo anteriormente mencionado se busca conocer la mayor cantidad de características del auditorio al que va orientado el anuncio, ya que además, sólo en la consciencia de éste se puede realizar plenamente el entendimiento de lo que se quiere transmitir, del satisfactor que se publicita, así como el conjunto de indicadores interrelacionados para dar cuenta de la respuesta actitudinal emergente en un contexto dado. Cuando no coinciden los códigos del remitente y del destinatario, el texto del anuncio se deforma en el proceso de decodificación del receptor. 
Ya que el anuncio influye en el destinatario y transforma su fisonomía, se asume que el grupo de personas al que llamamos mercado tiene ciertas características, por lo tanto se divide y clasifica por grupos estandarizados con base a aspectos geográficos, demográficos, psicográficos y de beneficios de producto. (Beltrán y Cruces. 2006)
Segmentación geográfica: esta agrupación se realiza partiendo de las particularidades del lugar donde vive el mercado meta, características climatológicas de este lugar y estilo de vida donde habita el posible comprador. Son consideradas estas características del mercado, ya que la zona donde vive influye en el desarrollo de su cultura; qué comen, cómo se visten, cuáles son sus costumbres, cómo ven la vida y valoran los objetos. El creador de un texto con base en estas características tiene una idea más cercana de qué motiva al comprador para adquirir cierto producto.

Segmentación demográfica: debido a que la semiosfera cambia con el tiempo, remarca la brecha generacional, haciendo evidente los eventos que marcan la vida del target; se identifica la edad y el sexo del posible consumidor, estado civil, número de hijos, nivel socioeconómico de acuerdo al AMAI que incluye: los bienes que posee, automóvil, casa, departamento, electrodomésticos,  contrato bancario, ingresos por familia, cuántas veces realiza viajes de vacaciones y qué lugares visita, etc. Este código se impone a la conciencia del auditorio y se vuelve una norma de su propia idea sobre sí mismo, trasladándose del dominio del texto a la esfera de la conducta real de la colectividad cultural.

[…] un código de valores indiciados […] una invención perpetuamente nueva. Así pues, nos las tenemos que ver con un estatus de clase y con diferencia de clases […] un puro sistema de oposiciones estructurales.   (Baudrillard.2005)

Segmentación psicográfica: todo texto no sólo se caracteriza por un código y una intención a comunicar, sino también una orientación a determinado tipo de individuo poseedor de un determinado “yo”, “ello” y “super yo”, así como una memoria colectiva. Indica la forma de ser o estilo de vida  del consumidor, dividiendo al mercado con base en sus necesidades más íntimas; temores, deseos, prejuicios y valores; con referencia al enfoque del VALS (values and life style) creado por el Instituto de Investigación de la Universidad de Stanford. 

[…] el hombre como objeto semiótico-cultural […] Precisamente posee la capacidad de tener realizaciones diversas, desarrollas y estimuladas por toda la historia de la cultura, se hallan en la base de las numerosas acciones comunicativas y culturales del hombre. (Lotman. 2009)
Segmentación por beneficios: esta clasificación se focaliza en explicar por qué el consumidor prefiere el producto, qué beneficios le otorga la compra del producto anunciado y por qué piensa que es el mejor para satisfacer su necesidad o deseo.

La funcionalidad de los objetos modernos se convierte en historicidad del objeto antiguo […] no cabe duda que no es el tiempo real, sino que son los signos, o indicios culturales del tiempo, lo que se recupera en el objeto […] ser autentico en un sistema cuya razón no es, de ninguna manera, la autenticidad, sino la relación calculada y la abstracción del signo. (Baudrillard.2005)







Bibliografía
Beltrán y Cruces  (2006)  Redacción publicitaria, Trillas, México
Baudrillard (2005)  El sistema de los objetos, Siglo XXI, México
Lotman (2009)  La semiosfera II, Cátedra, España.






martes, 1 de mayo de 2012

La performatidad


La performatividad es un concepto difícil de definir, porque es un proceso que se ha naturalizado y es  usado en todo momento en las sociedades. Se puede definir a la performatividad como un proceso de significación que tiene la intención de realizar acciones no físicas por medio de un lenguaje; cualquier que este sea. La performatividad es un proceso social que a medida de que los actores sociales reconocen las ciertas acciones al presentarse, simultáneamente definen esas misma acciones como representadas (Lozano, Peña-Marín y Abril.2007:177).
Para que se lleve a cabo un proceso performativo por lo menos se necesitan dos personas; una persona que realice el acto y otra persona que lo acepte para que el contrato sea válido (apuestas, prohibiciones, promesas). Se pueden encontrar otras acciones que para resultar “válidas” tienen que ser realizadas por un individuo que previamente fue facultado por la sociedad para realizarlas.

Debido a que el lenguaje  más usado en las sociedades actuales es el lenguaje verbal, estas acciones predominantemente se presentan y representan por medio de palabras. Hay que dejar muy claro que estas acciones no son acciones físicas, sin embargo pueden tener secuelas físicas o pueden darse a entender por medio de una acción física, pero esa acción física observable no es el acto.
J.L Austin (2010:49-51) bajo el lenguaje verbal, denomina preformativos a las acciones que son realizadas cuando se emiten enunciados y que no solamente es el decir algo. Dice Austin (2010:49) que las oraciones performativas:

  •       No describen o registran nada, y no son verdaderas ni falsas.
  •      El acto de expresar la oración es realizar una acción, o parte de ella, acción que a su vez no sería normalmente descrita como consistente en decir algo.
Sin embargo, estas acciones no se pueden realizar individualmente, aunque la emisión de la acción se manifiesta en voz de una sola persona esta persona tiene que estar avalada socialmente; es decir tiene que existir una contra parte que le dote de un poder para realizar esa acción o que le crea y le dé la oportunidad de hacer esa acción; sino existe la otra parte antagonista al que se emiten las palabras esa palabras no tendrán validez performativa. Por lo tanto la performatividad no reside sólo en una persona si no en varias personas y sus conocimientos compartidos, así se concluye que la performatividad es proceso social de naturaleza autorreferencial; que tiene que ser conocido y reconocido por todas las partes que participan en él.
J.L. Austin (2010:59) de forma esquemática y no definitiva, advierte que para que un enunciado performativo sea posible y “afortunado”, tiene que cumplir las siguientes características obvias:
  Tiene que existir un procedimiento convencional aceptado que posea cierto efecto convencional: dicho procedimiento debe incluir la emisión de ciertas palabras por parte de ciertas personas en ciertas circunstancias.

  •    Estas palabras deben de ser emitidas circunstancias ordinarias dentro del procedimiento convencional.
        Las personas y las circunstancias deben de ser las apropiadas para que esa acción se lleva a cabo.
        El procedimiento se debe de llevar a cabo de forma correcta en todos sus pasos.

  • Las personas que participan en ciertos actos deben de tener los sentimientos y pensamiento que requiera la acción.
  • Los participantes tienen que comportarse efectivamente.
d     Los actores deben de ser dotados de un poder de hacer la acción.

  • Por otro actor social.
  • Por un grupo social de cualquier tipo (institución, asociación, etc.)

La performatividad para Austin consiste en tres actos de habla que se centran en la acción de los enunciados; supera la sintáctica y semántica del lenguaje y no se expresan meramente como oraciones y proposiciones, son actos sociales. Estos tres actos de habla son: el acto locucionario, el acto ilocucionario y el acto perlocucionario.

miércoles, 18 de enero de 2012

ANATOMÍA GRÁFICA DE UN ANUNCIO PUBLICITARIO


ANATOMÍA GRÁFICA
DE UN ANUNCIO PUBLICITARIO

Por. Mtra. Georgina Sánchez Medrano
Maestra en Artes Visuales





Este pequeño ensayo describe la estructura formal de un anuncio publicitario, es decir los elementos formales que lo componen cuando este se caracteriza por ser verbovisual. Esta deconstrucción del anuncio publicitario es meramente explicativa, ya que dependiendo de la vida del producto, su posicionamiento y las intenciones publicitarias puede excluir y prescindir de algunos elementos.

La estructura formal de un anuncio
publicitario, es decir los elementos formales que la componen; cuando este se caracteriza por ser verbovisual son la siguientes:

1.- Cabeza : Este elemento
gráfico-lingüístico debe de encontrarse en todos los anuncios impresos, destaca por el tamaño, estilo de la tipografía, color y acomodo. Cumple con la función de llamar la atención, ya que es el elemento introductorio al argumento del anuncio, es la que nos invita a leer el anuncio. Contiene la idea principal o fuerza del anuncio, es una parte imprescindible que garantiza que el anuncio va a ser atendido, incluye la promesa de un beneficio, siempre tiene un enfoque positivo.

2.- Slogan: Grito de batalla o lema
persuasivo con el que se presenta
un producto, marca o empresa que induce a la acción o compra de algo. Según Eulalio Ferrer en su libro “El lenguaje de la
publicidad:

“...también es un lema tranquilizador;
ponderativo del pasado... ó presente”

3.- Texto de apoyo: Es la argumentación convincente y define el contenido
del anuncio, su papel es convencer con palabras bien expresadas. El texto, además de servir para anunciar el satisfactor, sirve al lector de revistas para descansar en varios sentidos, entre ellos el visual y mental, da la oportunidad de hablar sobre nuestro producto con mayor amplitud.
El texto de apoyo se puede catalogar como:


Reason Why (el porqué): Es el texto que
nos dice el porqué es mejor nuestro producto que los demás, qué beneficios nos brinda y porqué lo debemos de comprar. Puede ser un argumento científico o emocional.

Puntos Auxiliares: Es el texto que se puede
utilizar para ampliar la información de anuncio
y así estar seguro que el receptor entiende lo que se le dice.

4.- Imagen: La mayor parte del los anuncios llevan una imagen, que pude ser un dibujo,
una caricatura, una viñeta, un grabado, o una fotografía. Cuando éste no lleva ilustración
se cuida que el diseño gráfico llame
poderosamente la atención, jugando con
los contrastes de color, la forma y tamaño de la tipografía. La imagen es el elemento más poderoso del anuncio, puede ser el producto, un modelo, un personaje o un paisaje,
dependiendo del tipo de imagen que se haya decidido utilizar y a la intencionalidad con que va dirigida. Si el diseño gráfico es bueno, lo primero que atrae la atención del espectador es la imagen, ya que la ilustración es un impacto a la mente del consumidor que busca despertar el interés por el producto.

Humberto Eco clasifica la imagen publicitaria en lo siguientes niveles de codificación:


a) Icónico: su principal objetivo es despertar
el deseo del consumidor exagerando las bondades y características del producto o la fuente que
lo representa.

b) Iconográfico: está cargada de significados
convencionales de manera que se pueden
decodificar de manera consciente
o inconsciente, y se pueden crear
iconogramas propios.

c) Tropológico: son imágenes que usan
la retórica visual para hacer obvios
los beneficios y atributos del producto o servicio.

d) Tópico: esta imagen muestra acciones de un
razonamiento implícito de lo que vemos
y creemos que es lo que es.

e) Entimémico: la interpretación de
esta imagen se complementa con el texto,
es decir esta imagen para su adecuada
decodificación necesita un argumento que haga que la entendamos.


5.- Pie de Anuncio: Va en la parte inferior
del anuncio, es destinado al anunciante
o al producto del satisfactor, generalmente
tiene datos como: correo electrónico, fax, sitio web,
dirección o razón social. Tiene como función
identificar el producto con su fabricante
o comercializador, le da al cliente para tener
contacto con el anunciante.

6.- Identidad gráfica o marca es el elemento gráfico que lleva a su máxima simplificación la identidad de una empresa. Ya sea el nombre, siglas de la empresa o institución y el elemento gráfico con que la identifican los miembros que laboran en ella o espectadores externos, denota la naturaleza de sus actividades o el ramo industrial, comercial
o manufacturero al que pertenece.



Bibliografía

BELTRÁN y Cruces (2000), Redacción publicitaria,
México, Trillas.

FERRER, Eulalio, (1964), El lenguaje de la publicidad en
México, México, Ediciones Eufesa.
CEREZO, Arriaza, Manuel, (2006), Taller de Publicidad,
España, Octaedro